Las tiendas se convierten en arte con las llamadas “pop-up stores”

5 mayo, 2012 7 Comentarios

Diferenciarse de la competencia es cada vez más complicado. Los gustos de los consumidores se refinan, y su continua exposición a la mercadotecnia les hace cada vez menos impresionables. A principios de este siglo, los creativos de Comme des Garçons, una marca japonesa de moda, idearon una forma de llamar la atención. Se les ocurrió habilitar un garaje destartalado de Nueva York, decorarlo de manera colorista y vender durante una semana una colección. Fue un éxito. Diez años después, la idea se ha depurado y generalizado, abrazada tanto por multinacionales en busca de notoriedad como por diseñadores que no pueden mantener un local fijo.

Las pop-up stores, o tiendas efímeras, no se circunscriben ya al mundo de la moda: desde comida para perros a muebles, pasando por artículos de electrónica o joyas, todo cabe en el mundo de las tiendas espectáculo. Porque esa es la idea: habilitar un espacio diferente, convertirlo en un lugar exclusivo (las performances y actuaciones son comunes) y vender allí productos, a veces de edición limitada.

Como por ejemplo Custo Barcelona que continúa adelante con su estrategia de tiendas efímeras. El pasado 25 de abril, inauguró una pop-up store en Granada durante 10 días y prepara sus próximas paradas por la geografía española en ciudades como Málaga, Sevilla, Zaragoza, Pamplona, Santander y Valladolid.

Eso sí: el evento es siempre temporal, otorgándole así un aire más exclusivo (de ahí el término inglés pop-up: brotar o emerger). Normalmente duran uno o dos días, aunque a veces se prolongan un par de meses. O se convierten en tiendas fijas, como pasó con la madrileña Federica & Co.

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Fuente: www.cincodias.com, www.noticierotextil.net

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